jueves, 25 de julio de 2013

Yankees come in (lease yanquis cam in)

Yankees come in (lease yanquis cam in) En poco más de una semana el kirchnerismo arrió casi todas las banderas que alguna vez había izado (si es que en verdad lo había hecho y no era solamente una ilusión óptica). Hoy vamos a hablar de una de ellas, pero no podemos dejar de mencionar, aunque sea “de paso”, a por lo menos dos de las otras. Y eso porque la coincidencia en las tres está dada en que el gobierno le rehúye a la discusión acerca de ellas, porque tiene temor de la incidencia negativa que el esclarecimiento y la verdad le traigan en las elecciones primarias del próximo 11 de agosto. Esto de por sí ya es una vergüenza, dado que mezclan lo político con lo partidario para hacer campaña con los temas que les convienen, mientras que ocultan la tierrita debajo de la alfombra en los demás. Para empezar con la Justicia (una de esas banderas), finalmente “mostraron la hilacha” permitiendo que Ricardo Jaime gozara de un privilegio al que a los “ladrones de gallinas” les cuesta mucho acceder, y por eso de ellos están llenas las cárceles. Se podría hacer un muestreo de lo difícil que resulta, procesalmente hablando, conseguir una eximición de prisión, incluso por delitos con una pena mucho menor que la prevista para aquellos de los que se acusa al exsecretario de Transporte de la Nación. Y por supuesto, de menos repercusión pública. Y tanto hablar de DDHH, para “hocicar” nada menos que nombrando como Comandante en Jefe del Ejército a un mucho más que sospechado de haber violado esos mismos derechos. Tuvo que salir Horacio Verbitsky, a través del CELS, para que los senadores del FpV decidieran “postergar” (eso solamente significa posponer para después de las elecciones) el acuerdo del Senado. Pero ya entrando en el tema por el que nos decantamos hoy, que tiene que ver con la tercera de las banderas arriadas, y para que se pueda entender finalmente el porqué del título, a poco menos de un año de haber echado a los españoles (por segunda vez, aunque con menos honra) de nuestras tierras, o por lo menos de nuestro subsuelo, al quitarles las acciones que Repsol tenía en la petrolera estatal YPF, le dieron la concesión del yacimiento denominado “Vaca Muerta”, ubicado en la provincia de Neuquén, a Chevron, empresa norteamericana sucesora de la tristemente célebre Standard Oil. Antes de seguir vamos a explicar que la frase yankees go home (pronúnciese "yanquis go jom"), con la que hemos jugado en el título, se usaba popularmente en los ’60 y ’70 para “pedirle” a los norteamericanos que se fueran a su casa, particularmente luego de la Revolución Cubana y de Vietnam. Por supuesto que todos los movimientos de izquierda de los países latinoamericanos, incluida la Argentina (y lo recalcamos porque tanto la actual Presidente como su marido y antecesor en el cargo, se jactaron de su militancia en uno de ellos) tenían esa frase a flor de labios, ¡y casi siempre con razón!, más allá del sentimiento xenófobo que la misma irradia. Y el juego del título tiene que ver, justamente, conque la que usamos hoy quiere decir lo contrario, o sea una invitación a que los norteamericanos vengan a nuestra casa. En principio esto no estaría mal, si es que constituyera una línea de pensamiento abonada y avalada por el kirchnerismo desde siempre, y para eso se los hubiera votado. Pero no es así, sino todo lo contrario. El gobierno se jacta de tener un sesgo “nacional y popular” (o “nac&pop”, según su propia jerga), mientras que en realidad lleva adelante, a la luz de los acontecimientos, uno de los más fieles ejemplos de liberalismo económico. Lo concreto es que un año y tres meses después de que el gobierno decretase la expropiación del 51% de las acciones de YPF a Repsol, “por fin” consiguió que una multinacional extranjera invierta en el yacimiento de gas no convencional de Vaca Muerta. A esta altura de la página tenemos que hacer notar que muchos de los que que en su día colaboraron para que se aprobara en el Congreso la expropiación de YPF, repudian ahora el acuerdo con Chevron. Hablan (pero no se los escucha) de “neocolonialismo puro” y critican el hecho de que esas divisas nunca vuelvan a Argentina. Es más, la Red Nacional Ecologista (Renace) indicó que YPF eligió "al socio más sucio", y recordó que Chevron fue condenada en Ecuador por la contaminación de unas 500.000 hectáreas en la Amazonia que afectó a unos 30.000 integrantes de las comunidades aborígenes de la región. Los yacimientos de Vaca Muerta contienen la tercera reserva del mundo en gas no convencional, por detrás de otros campos situados en China y Estados Unidos, y su desarrollo sería clave para que Argentina encuentre un alivio energético que viene atenazando la economía del país desde hace varios años. Pero si antes hablábamos del liberalismo económico, es dable pensar que esas riquezas no se van a repartir entre nosotros, ya que esa ideología propugna la distribución de los recursos internos mediante el “libre” funcionamiento de mercados y precios y el convencimiento de que el Estado debe intervenir lo menos posible. Como sabemos, en nuestro país estas dos cosas son utópicas, tanto para bien como para mal. Justamente es por eso que, sin mucho alarde, porque no le conviene que se sepa esta parte de la historia, el gobierno anunció que las empresas que presenten proyectos de explotación a partir de mil millones de dólares podrán acogerse a una serie de beneficios. Por ejemplo, desde el quinto año de la ejecución de sus proyectos podrán comercializar en el mercado externo el 20% de su producción sin pagar retenciones. Y tendrán la "libre disponibilidad del 100% de las divisas provenientes de la exportación de tales hidrocarburos". ¿¡Si esto no es liberalismo, el liberalismo dónde está!?, para usar, con algunos términos cambiados, otra frase típica de los ’60 y los ’70. Cuando la Sra. Presidente confiscó las acciones de Repsol, el argumento de peso era que Axel Kicillof (viceministro de Economía) la había convencido de que sólo el sector público podría obtener el petróleo y el gas que las “rapaces” multinacionales se niegan a suministrar. Eso justificó el “gallegos go home”, pero la alegría les duró poco. Quizás habría que recordarle a estos pseudo populistas que ya en 1911 la propia Corte Suprema de Justicia de los EEUU condenó a la Standard Oil (de la familia Rockefeller) por monopolio, y la obligó a dividirse en 34 empresas, una de las cuales terminó siendo Chevron. Y más que seguramente habría que hacerles leer a los del gobierno (y a muchos de la oposición que solo dan manotazos en el aire, y la mayor parte de las veces sin sentido), que durante el siglo XX varios procesos e investigaciones probaron arreglos oligopólicos a nivel internacional para repartirse los más ricos yacimientos y controlar los precios, trazados por las mayores multinacionales norteamericanas y europeas, conocidas como “las siete hermanas”, entre las cuales, ¡oh sorpresa!, está Chevron. Como siempre, nosotros fuimos a buscar el zorro para cuidar el gallinero, mientras en la campaña política discutimos por una banca, como si eso fuera lo importante. Para el que quiera hablar con conocimiento de causa de este tema, que es uno de los cruciales para la Argentina, incluso más (¡aunque parezca mentira!) que la importantísima presencia de Florencia Peña en los actos de campaña del FpV, le aconsejamos abrevar en la información que existe acerca de la crisis petrolera de 1973, y de cómo cambió el mapa del mundo en ese momento, algo de lo que, parece, nuestros dirigentes no se dieron cuenta. Mientras tanto, el gobierno sigue repartiendo netbooks, sin notar que el hombre que no entiende lo que lee, no tiene ninguna ventaja sobre el que no sabe leer. Dr. Mario Ignacio Arcusin, para Semanario Crónica de Basavilbaso

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